I'd love to be able to say about you what Paloma says in Yeti.

Estaba escuchando Paris Paloma hoy. Hace varios días que vengo escuchandola. Cuando la conocí, solamente me gustaron de ella dos canciones que me impactaron particularmente mucho. Pero no pegaba onda con las demás. Obviamente hay cosas adentro mío que se están modificando porque ahora me encanta escucharla, toda su música, todo el día.

Y la escucho tanto que cuando no la estoy escuchando sus canciones se quedan resonándome en la cabeza. Igual que vos. Se turnan, ella y vos, para resonarme en la cabeza. Y a veces se mezclan. A veces estoy cantando mentalmente una canción, y de repente no sé si en realidad estoy pensando en vos, en forma de canción.

Recién sonaba "Yeti". El título raro, sí. No tiene mucho que ver. Seguramente si le preguntamos a ella debe tener una buena razón, porque tiene un razonamiento creativo hermoso, Paloma. Pero yo no la cazo. No habla de ningún Yeti la canción. Habla de una relación que se terminó. Como la nuestra. 

Y ahora mientras escribo para contarte de qué se trata esta canción me doy cuenta de por qué se llama así: es un mito. El Yeti. Igual que la relación de la que ella habla en la canción. "No somos más que un mito, ahora", dice Paloma, "un mito en el que ninguno de los dos cree".

Ya hace más de 7 meses desde la última vez que dormimos juntos, y sin embargo algunas noches -como anoche-, todavía me cuesta dormirme porque no estás al lado mío. Y me duele el cuerpo. Me duele la espalda, me duelen los hombros, porque no me abrazás. Me duele el cuerpo porque no me abrazás.

Si somos un mito yo todavía no me enteré. Mi espalda no se entera todavía. "No somos más que un mito ahora", escucho a Paloma cantar, "en el que ninguno de los dos cree". Y esa parte, tal vez sea verdad. Puedo orgullosamente decir que estoy comenzando a incorporar la idea de que lo nuestro realmente es historia antigua.

Pero después ella dice "dulce indiferencia, apatía gentil". ¡¿Cuál indiferencia?! Me quiero reir acá. Me quiero reir fuerte, pero no de alegría. De lo ridículo que suena cuando de mi boca salen esas palabras "indiferencia, apatía". Ojalá... Me encantaría. Pero en esa parte de la canción me callo. Porque es mentira. 

Me encantaría que al saber de vos, los mensajes que lleguen a mis oídos se encuentren con indiferencia. Ojalá. No veo la hora. "Sano y tranquilo desapasionamiento, neutralidad de descanso". Me encantaría.

Pero no. 

Y eso me enoja. Porque a vos ni te importó cómo terminamos. Ni te importó recuperar algo. Ni te importó intentar. Te diste por vencido como quien escupe un chile que ya no tiene más gusto. Me descartaste, como a un pañuelo usado.

No entiendo cómo todavía puedo amarte.

 


Comentarios